Del Panóptico
carcelario, al panóptico Urbano
“La prisión
es primero que nada y por sobre todo una arquitectura y el espacio que ésta
delimita”[i].
Como lo dice espléndidamente
Michel Foucault en su libro Vigilar y castigar, sobre la cárcel, el "panóptico"
consiste básicamente en un sistema de vigilancia carcelario en el que el guardia
de la prisión, aislado desde su torre, controla sus internos sin ser visto; o
como lo dice Bentham"En el
panóptico, el ojo del amo está en todas partes”.Es en este sentido que
los drones civiles pueden ser entendidos como una aplicación modernizada del
panóptico carcelario volcado a la ciudad. Torres de vigilancia aéreas,
manejados a distancia, que controlan un perímetro territorial ya no definido
por rejas, cercas o muros, sino por trazados urbanos invisibles delimitados por
un inspector territorial.
En efecto, la aparición de los
drones en nuestras ciudades, en nuestras comunas y sobre nuestras cabezas, es
un claro ejemplo del desplazamiento del sistema de control carcelario que se le
aplicaba a personas juzgadas y sentenciadas, a un sistema de control y disciplina
urbano que se le aplicará a todas las persona que osen ocupar, habitar o peor
aún, que piensen interactuar libremente en el espacio público. Lo queramos o
no, hoy las personas que usen, ocupen, vivan o solo interactúen en un espacio
público -y que éste se encuentre al interior de los perímetros de vigilancia de
estas nuevas torres aéreas- estarán siendo vigiladas y observadas como
potenciales sospechosos y por tanto no exentos de merecer un seguimiento más
minucioso.
Es aquí es donde tocamos el
problema que nos interesa, la utilización de los drones no es sólo un problema
que atañe a las imperfecciones de los sistemas de seguridad local y a la manera
de hacer más eficientes los modelos de disciplinamiento del espacio público o a
la mejora de modelos de comportamiento desviante que permitan alcanzar e identificar
a los sospechosos de manera más exacta y precisa, sino más bien, tiene que ver
con un problema moral, ético y político. Puesto que para bien o para mal, los
drones civiles nos están anunciando el traspaso de un sistema de vigilancia
carcelario que hoy se comienza a aplicar a nuestros ciudadanos, un tipo de
modelo de vigilancia y control que está poniendo en jaque no solo la concepción
que se tiene del inocente y el sospechoso, sino tambiénla concepción del
espacio público como espacio de emergencia social y política. En todos los
casos, es un tema que hay que debatir antes que sea demasiado tarde.
Por nuestro lado, hacemos una
llamado a los parlamentarios a legislas sobre el tema y a nuestros alcaldesa
declarar que su ciudad no es una sistema penitenciario abierto donde todos
somos posibles sospechosos por el solo hecho de compartir, o dicho de manera
abrupta, diríamos que los zánganos no van a pasar por el cielo de nuestras
comunas, pues los vecinos de nuestras comunas no serán -por el sólo hecho de
compartir- definidos como posibles sospechosos.
Dejamos algunas preguntas a
reflexionar:
¿Es que las ciudades deben estar
rodeadas por paredes virtuales bajo un control aéreo a distancia y permanente, pues
todos somos potenciales sospechosos?
¿Es que los drones civiles no podrían
transformarse en un sistema de discriminación territorial y de getorización
social, hacia arriba o hacia abajo?
¿No podría trasformase este
método en un sistema en post del clientelismo político territorial, a partir
del control de la imagen y los comportamientos que se definen adecuados en la
comuna especifica?
¿Qué pasa cuando pasamos de un
control de identidad clásico a un tipo de vigilancia y de control del
comportamiento?
¿No debería haber límites a la
implementación de métodos de criminalización del comportamiento y más aún en el
espacio público?
¿Hasta dónde un municipio tiene
derecho a vigilar, controlar y definir los comportamientos más o menos
adecuados y quién es sospechoso y quién no en los espacios de interacción pública?
Nicolas Camerati Morras, Doctor en Sociología Universidad de la
Sorbonne, Paris.
Rodrigo Carcamo Hun, Instituto Igualdad.
(06/08/2018)
[i]Jeanine Hortoneda, « Sécurité, territoire,
population et Naissance de la biopolitique de Michel Foucault Contrechamp »,
Empan 3/2005 (n° 59), p. 61-70.
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