Al
abuelo, con amor (20/04/2017)
Al cumplir el Partido
Socialista de Chile 84 años de vida, y como buen anciano querido, su mayor fortaleza
viene dada por su tremenda experiencia política y haber sobrevivido una
dictadura. Tiene historias eternas para contarnos a los más jóvenes, compartir
con nosotros el congreso programático de 1947, la pre militancia, la formación
política, las campañas de Salvador Allende, el gobierno de la Unidad Popular,
la reunificación partidaria, la lucha intensa por recobrar la democracia, la tortura,
asesinato y desaparición forzosa de sus hijas e hijos, la campaña del NO, la
primera mujer Presidenta de Chile, etc.
También hay historias que a
ratos se niega a contarnos, para obviarnos tristezas, para que volvamos a
escuchar sus relatos y no lo abandonemos. Un día, después de tanta insistencia,
nos contó cómo algunos de sus hijos se habían conformado con el sistema
neoliberal y solo lo administraban, que otros preferían humanizarlo para que no
les diera tanta vergüenza, pero que también estaban sus favoritos, los que aún creían en la República Socialista, a
pesar de que eran los más revoltosos y diversos.
Nosotros le dijimos que no
debía entristecerse, que constatar una realidad también visualiza con claridad las
opciones que pueden tomar las hijas e hijos futuros, los que están en formación
o los que ya en ejercicio, pueden integrar. Al emocionarse, nuestro núcleo le prometió dos cosas: jamás desertar (como dice nuestro
himno) y que seríamos de los que lucharíamos incansablemente por la República Socialista, a pesar de las
dificultades que nos encontraríamos en ese camino.
En honor a esa promesa es
que nos atrevemos a levantar la frente ante la adversidad actual de reconocerse
político y socialista. Hemos librado una lucha en la región de Valparaíso por
conservar la dignidad, los principios y las ideas del amado abuelo, no hemos
callado frente a las irregularidades de empresarios inescrupulosos que
financiaron campañas para lograr privilegiar a su clase, las faltas a la
probidad y transparencia de nuestras filas, a la claudicación ante el sistema,
el poder sin sentido colectivo, al clientelismo laboral y la falta de
propuestas en las diversas áreas.
Asumimos desde el primer
día que no podíamos luchar por cambios profundos y estructurales a favor de los
derechos sociales y económicos de nuestros compatriotas, sin tener la
resistencia de los sectores que han abusado durante años de nosotros; pero otra
cosa ha sido lidiar con la obstinación de algunos de tus propios compañeros y
compañeras, que no entienden a la huelga como un derecho fundamental o que no
concurren en la idea de que sin solidaridad no hay seguridad social.
Nosotros creemos en un nuevo pacto social, político, económico y
cultural con el pueblo de Chile, entendemos que el abuelo debe volver a priorizar
la elaboración y el cumplimiento del programa socialista, pero con la
concurrencia de todas sus hijas e hijos, también de los demás parientes, amigos
del barrio, colegas del trabajo, amigas de la zumba, dirigentes sindicales, suplementeras,
profesores, feriantes, queseras, honorarios del Estado, contratas,
funcionarios públicos, parquímetros, locutores radiales, ambulantes,
pescadores, garzones, cocineros, administrativos, secretarías, floristas,
vidrieros, costureras, sastres, carniceros, artistas, compositores, poetas,
ingenieras, técnicos, universitarias, presos, jóvenes, jóvenes infractores,
reponedores, niños y niñas, etc.
El Partido Socialista de
Chile, se merece tener dirigentes que no negocien la permanencia en sus
espacios de poder a cualquier costo, que no financien a Cema Chile o se definan
UdiSocialistas. Deben estar en los medios marcando pauta sobre la desigualdad
del sistema, explicar lo que hacemos para cambiarlo y liderar nuestras posturas
en todos los ámbitos, para lograr la cohesión social que se necesita. No
podemos seguir manteniendo el debate necesario en la superficialidad, confundir
y desviar la atención por mezquindades ególatras y diseños de derecha.
La mejor forma de celebrar
al querido abuelo, es felicitar a ese militante leal y comprometido, que nos enorgullece diariamente, que no tranza sus principios por una
presidencia comunal, por un cupo al parlamento, por un trabajo o ayuda
financiera; y apoya la opción que representamos contra viento y marea. Ahora,
si quieren hacerlo sonreír, tomen la opción de “sus favoritos”: no claudicar
ante una derecha avasalladora ni permitir que algunos de sus hijos abusen de
él, ni hoy ni nunca.
“Al abuelo, con amor…”
Fraternalmente,
Marcela
Espinoza Silva
Vicepresidenta de la Mujer
Dirección Regional
Valparaíso
Partido Socialista de
Chile
Núcleo Rubén Cabezas Pares
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