lunes, 6 de agosto de 2018

Alguien tiene que empezar


Alguien tiene que empezar (26/01(2017)
Tomar un camino diferente tiene tres garantías: apoyo de quienes ya lo han hecho, la reflexión de quienes podrían adherir y las leyendas urbanas de su majestad el cahuín.

Tuve la oportunidad de ser delegada al XXVIII Congreso y discutir con la Negra Lazo por algo que ella siempre tuvo la razón: Educación Gratuita en la Educación Superior. Pero lo hice en parte, por mi escasa experiencia y por lo que mi lote había discutido como estrategia en ese congreso. Fui tozuda y ella me dijo que le caía bien por lo mismo, “por decir lo que pensaba de forma directa”. Semanas después la Negra nos dejó y esta historia la he contado a algunos por ahí, y no saben cómo lamento no haberme despedido con un beso en vez de una discusión.

Después de trabajar en el congreso, llegó un tiempo oscuro: el dolor, la decepción y la pena profunda. Ahí sí que maduré y entendí el verdadero significado de la frase,el hilo se corta por lo más delgado. Pensé en desistir y dedicarme a otra cosa, pero el que nace chicharra muere cantando. Fui candidata al Comité Central por la Región cuando gobernaba la derecha y salí electa. Ahí cambió todo, seguí trabajando pesar de los golpes.

He tomado varias decisiones erradas en mi vida y lo reconozco, me orejearon varias veces sobre compañeros con los que “no debía hablar”, y más de alguna vez caí en esa dinámica y de la cual me arrepiento. En mi tiempo más oscuro me juntaba con una mujer que se levantaba todas las mañanas pensando a quien joderse. Simplemente me agotó, nunca le hice nada, menos las cosas que ha dicho de mí por los rincones: hay límites y la cancha siempre es en lo político, jamás con el sustento de los compañeros y compañeras, menos con sus familias.

Un día cuando vivía en el Cerro Merced en Valparaíso, llegó la compañera Brito a mi casa con la firme idea de que Tomás Venegas fuera el presidente de la Juventud Socialista en la región. Por supuesto que jamás estuve de acuerdo, se lo pueden consultar, pero nuevamente el loteo era más fuerte. Había que asegurar la presidencia en Santiago, así que nosotros cerramos acá y Uds. tienen que cerrar allá. Sabía que era una decisión incorrecta, pero se avanzó en esa línea de todas formas con mi vista en la distancia. Tenían que hacer oponible una determinación central, que generó un quiebre con varios amigos y amigas con los que hacíamos política hace rato en la región.

En ese tiempo todos representábamos a algún lote, de Grandes Alamedas era Juan Díaz, del Colectivo la Daniella Brito, del Tercerismo Cristian Valle y yo de la Nueva Izquierda. Claro que salió electo Tomas Venegas, y creo que la única vez que lo volvimos a ver fue en el diario, cuando le dio el voto a Mauricio Viñambres para ser Presidente Regional, a pesar de que se había comprometido a no interferir en asuntos de la adulta. Tenía razón, no hizo nada y la Juventud hoy casi no existe en la pública.

Luego abril de 2015, el mes decisivo: Elecciones Internas.

Ya para ese tiempo Juan y Daniella estaban trabajando con nosotros, y Cristian seguía en lo que se suponía era el tercerismo, pero no era el que representaba Urízar. Nos hicimos grandes amigos. Yo iba a la relección del Comité Central y Cristian a su primera elección. El Juntos Somos Más, que era nuestra lista, se materializó realmente en la V Región con el ingreso del compañero Luciano Valle. Creíamos en algo más grande que traspasara la idea de los lotes. Un dato no menor fue la gráfica: nosotros la hicimos y además veíamos las redes sociales.

Muchas leyendas se tejieron en esa elección, siempre es rudo competir, pero decidimos hacerlo desde una plataforma muy diferente: nos propusimos realizar una campaña pro positiva, de ideas, de socialismo y unidad para avanzar. Nos trataron muy mal, claro que sí, y también muy bien. Otros candidatos nos desprestigiaban diciendo que éramos muy jóvenes para esta responsabilidad, a pesar de que a mis 30 años había sido electa Comité Central o inventaban cosas de nosotros. Me hicieron unas gráficas horribles, que difundieron por internet, tratándome de traficante por haber sido detenida por tener una planta de cannabis en mi casa. Así de socialista fue la campaña. Otros nos atribuyeron responsabilidades cuando los que negociaron la conformación de las listas fueron ellos. Siempre es más fácil evadir un compromiso cuando se debe suscribir un acuerdo del que NO te hicieron parte, pero nosotros decidimos acatar y cumplimos: Juntos en la misma lista.
Hacer la diferencia fue complejo, trabajar juntos cuando esas voces de siempre, las mismas que permitieron que Venegas fuera presidente de la JS, operaran para que cambiaran el voto al Central Nacional, o que quienes se suponían eran de tu lado le ofrecían “60 votos en Quilpué” a otra candidata (que no le llegaron porque los militantes no son meros votos, son personas con discernimiento político)

Ganar la lista en la región y salir electos, a pesar de estas muestras de fraternidad, la verdad es que no tiene precio, algo que nosotros nunca hemos tenido.

Aprovecho estas líneas de resaltar lo positivo de la elección, del vaso medio lleno: Las compañeras y compañeros que si fueron leales al proyecto, que nos recibieron con cariño y una sonrisa, que nos alentaron a cambiar las cosas desde nuestra fuerza juvenil, que nos apoyaron a pesar de poner en riesgo sus empleos y que hasta el día de hoy siguen trabajando por cambiar la realidad de su gente en cada comuna de la región. Infinitas gracias, por ustedes es que seguimos trabajando con la misma lealtad, convicción y fuerza, y esperamos ser dignos representantes del socialismo. También agradezco a la compañera Consuelo Pizarro, una joven y gran compañera de lista al Central Regional, que espero pueda dar, en una futura elección de la juventud, a la JS el lugar que se merece.

En nuestro primer Comité Central en Santiago, junto a Cristian, vivimos momentos contradictorios. Nuestra lista había perdido y la compañera Isabel Allende asumía la presidencia del partido. Había que acatar la decisión democrática de la militancia y eso se hizo a pesar de todo. La disposición de quienes integrarían la Comisión Política no fue democrática, con lo que terminamos de convencernos del camino iniciado en la campaña.
Desde hace varios años que muchos militantes de la región han dado peleas complejas, que no son contra la derecha precisamente, sino contra el frente amplio por la corrupción que se comenzó a generar desde aquel cartel que decía: Yo soy la concertación (manos abiertas). Vergüenza, rabia e impotencia es poco lo que muchos sienten al ver reproducidas las malas prácticas en las filas del partido de Salvador Allende, Clodomiro Almeyda, La Negra Lazo, Rubén Cabezas, Exequiel Ponce, Carlos Lorca, etc. Para las elecciones algunos candidatos se pasearon por la región con el frente amplio, sin siquiera reflexionar lo que hacían, lo dijimos en un pleno: no es por votos, es por dignidad, debemos tener límites. Unos se fueron, nosotros nos quedamos y los fuimos a buscar. No es secreta nuestra divergencia, que ha sido frontal, sobre todo con quienes han sido formalizados por supuestas Estafas al Fisco. Se suman los famosos PGEs, y cómo algunos asumieron las responsabilidades por terceros y otros se salvaron por centímetros. Nada justifica ese actuar, ni siquiera una elección. A la derecha se le gana con las manos limpias, con estrategia, con trabajo y con unidad, no con las platas del Fisco.

Lo que debe proponer nuestro partido ante la contingencia, es decir fuerte y claro: NO A LA CORRUPCIÓN como campaña nacional y adecuar sus estatutos en el próximo XXX Congreso.

En estos meses de gestión, hemos generado un trabajo transversal con quienes compartimos las mismas ideas, no los mismos lotes. Tomamos la decisión de nuclearnos, de fortalecer el trabajo desde las bases, de no llamar a las personas solo para votar, entregar herramientas políticas para que los liderazgos comunales sean una luz y no un peligro, generar discusión y proponer al partido en los plenos del comité central, ideas que desde la región han florecido, como la generación de un Nuevo Código del Trabajo para Chile o los cambios que debe implementar el ejecutivo a la Reforma Laboral para que represente una mejora en las condiciones laborales y no un retroceso.

Estamos convencidos de que el camino no es fácil, que generar algo diferente, a lo que ya se conoce, es complejo. No estamos contra nadie, menos frente a la tradición histórica de las corrientes de pensamiento (solo si estas son de pensamiento). Reconocemos haber estado en esa dinámica alguna vez, pero hay que dar un paso más, hay que efectivamente comportarse descentralizadamente, no correr a Santiago ante cada dificultad, nosotros tenemos las capacidades suficientes para tomar decisiones y hacer que se respeten. Quienes militamos después de la reunificación no ingresamos a un partido con apellidos, solo tenía un nombre y destacamos esa característica fundamental: Primero somos socialistas, segundo lo que quieran mientras podamos trabajar juntos.

Hay aspectos políticos tan relevantes como la labor en equipo, la transparencia y la lealtad que tienen que comenzar a primar. No es una época fácil para la política, menos cuando tenemos un gobierno que se hace autogoles, acelera procesos y que lamentablemente despolitizó sus decisiones al conformar algunos cargos. Tampoco le contribuimos nosotros a las solicitudes de remoción de compañeros por el diario o a la falta de conducción política del partido a nivel regional. No es amargura, sino decepción ver como siguen en sus puestos personeros de la derecha o quienes se declaran técnicos-apolíticos, mientras a nosotros nos cierran los espacios.

La mejor forma de levantar la cabeza es tener una idea clara de lo que somos y lo que no somos: CORRUPTOS. El frente amplio por la corrupción tiene que perder y desaparecer de las filas nuestras.

Ahora en Octubre tenemos un gran desafío, las elecciones Municipales, muchos han criticado el pacto con la Democracia Cristiana, otros lo han apoyado como nosotros desde el punto de vista electoral. Más que quejas, a esta altura, creemos que la mejor forma de tomar fuerza como Socialistas es vencer a la DC en el pacto. La vez pasada nos ganaron por un 2%, ahora debemos superarlos. Así demostraremos lo que somos y que nuestras ideas si son mayoría. Además, no podemos tener ningún candidato o candidata que tenga problemas de probidad: este es el primer paso para recuperar la confianza de las personas.
La historia y las reflexiones que les he compartido en estas líneas, solo es para recalcar queridos compañeros y compañeras que la lealtad se devuelve, el respeto se acumula y la honestidad se aprecia.

Alguien tiene que empezar.

Un abrazo fraterno para todas y todos.

Marcela Espinoza Silva
Comité Central V Región
Partido Socialista de Chile

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