lunes, 18 de mayo de 2015

La moral distraída

“No quiero quejas, no quiero enojo, entre broma y broma la verdad se asoma. Si te indigna, dale!! protesta y reacciona”, dice parte del tema del grupo musical moral distraída, a quien he escuchado por la red.

Hace unos días, la región de Valparaíso, fue protagonista de un hecho sangriento, lamentable, cruel y sin sentido, donde tres balas le quitaron la vida a dos jóvenes, que salieron a la calle para pedir lo que creían justo. El uso desmedido de la fuerza y la intolerancia ha sido reprochada por todos nosotros sin excusas. En dictadura ocurrieron también hechos indignantes, sin justificación alguna, y que cambiaron para siempre la vida de miles de compatriotas y las de sus familias, y de paso la forma de relacionarnos en nuestra patria.

Duele el estómago, duele revivir, duele no reaccionar.

El día de ayer -minutos antes de que se iniciara el pleno del comité central y asumiera la nueva dirección nacional del Partido Socialista de Chile, encabezada por la compañera Isabel Allende- el compañero Camilo Escalona se levantó de su asiento para pedirle al Tribunal Supremo que por favor solicitara la salida de una persona -que estaba sentada en primera fila- debido a que tenía suspendida su militancia por su formalización por el delito de fraude al fisco (aún en investigación). El Tribunal, en una señal inequívoca, hace cumplir su propia resolución, y le pide al diputado en cuestión, que se retire del pleno, sin recibir apoyo alguno de los presentes (al menos en ese momento), ni tampoco reproches.

Luego, este señor, bajo un comportamiento permanente por las redes sociales, habla de lechos de muerte y balas. Un lenguaje poco afortunado para tan digno cargo, y a mi entender, innecesario.

¿En que momento se distrajo la moral del colectivo, que permite que estas personas impongan con desatino y poco decoro una posición que es indefendible?, ¿no previó que no debía estar presente en tan importante  e histórica ocasión?, ¿alguien lo invitó?

¿Pensará alguno de esas y esos compañeros torturados, discriminados, violentados por ser de la Unidad Popular en las épocas oscuras, que Escalona estaba pidiendo algo poco razonable?, ¿qué estaba atacando a tan noble parlamentario por un tema meramente electoral?, ¿en serio?

Hemos llegado a un límite, donde parte de la generación noventera, transformó toda clase de comportamiento público-político en una cuestión relativaBien lo dijo Andrés Aylwin, hace unos días atrás en la revista Caras[1], “algunos de nuestros dirigentes tuvieron poca conciencia del imperativo moral que pesaba sobre nosotros después de 17 años de dictadura (…) Nunca habría aceptado que Ponce Lerou me hubiese pasado uno, cinco, diez millones. En ese caso, sinceramente, hubiese preferido perder la elección”

Ni mi generación, ni la de Diego y Ezequiel, ni parte de las anteriores, están dispuestas a seguir en silencio ante hechos públicos y notorios injustificables; ni por poder, ni votos, ni pega, ni por quedar bien. Personalmente agradezco al compañero Escalona, quien, con valentía frente a una situación compleja, nos recordó que este es el límite (adn socialista)

La moral distraída, el relativismo y las balas no pueden ganar.

Fraternalmente,

Marcela Espinoza Silva
Comité Central V Región
Partido Socialista de Chile

Valparaíso, 18 de mayo de 2015



[1] Andrés Aylwin a los 90“El mundo político ha perdido sus sueños” http://www.caras.cl/politica/andres-aylwin-los-90-el-mundo-politico-ha-perdido-sus-suenos/

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