19 de marzo de 2015
Después de una reflexión matutina con un colectivero porteño, insisto en el punto que expuse hoy en la radio: cuando el dinero pasa a ser más importante que las ideas, se desvirtúa la representación ciudadana. Tampoco, le decía al señor, la idea es que nos lapiden en la plaza pública a quienes nos dedicamos con tanto cariño y convicción al ejercicio político, pero si tenemos que asumir el sentir de las personas a pie con firmeza y responsabilidad.
Después de una reflexión matutina con un colectivero porteño, insisto en el punto que expuse hoy en la radio: cuando el dinero pasa a ser más importante que las ideas, se desvirtúa la representación ciudadana. Tampoco, le decía al señor, la idea es que nos lapiden en la plaza pública a quienes nos dedicamos con tanto cariño y convicción al ejercicio político, pero si tenemos que asumir el sentir de las personas a pie con firmeza y responsabilidad.
Estoy convencida de que hay que tomar esta crisis de credibilidad política, como la oportunidad de fortalecer el Rol del Estado en esta materia, estableciendo un sistema de financiamiento público de los partidos políticos y las campañas electorales.
El Estado debe, si o si, paliar las tremendas asimetrías del sistema electoral que tenemos en la actualidad.
Qué sacamos con hablar de descentralización, de elección popular de los Intendentes -que creo en la vía correcta, presentada por Michelle Bachelet- si no nos hacemos cargo de las bases de la institucionalidad electoral primero. ¿Y porqué es tan importante este punto?, por que sino, tendremos una mera reproducción a mayor escala lo que ya conocemos; y sólo podrán postular a este escaño aquellos que cuenten, además de un proyecto, con el financiamiento para embarcarse en una campaña regional.
El consejo asesor presidencial contra los conflictos de interés, tráfico de influencias y corrupción, que lidera Engel, es un paso certero del gobierno -después de un mal manejo inicial- para comenzar a hablar de una nueva regulación, y que espero, presenten en sus conclusiones algo en esa vía.
Seguramente, muchos ciudadanos no comprenderán esto de financiar a los que nos tienen así, pero el argumento indicativo de cada uno de nosotr@s debe ser que un(a) dirigente social, que tiene capacidades políticas evidentes para su comunidad, no puede quedar excluido de participar en las elecciones, por no tener los recursos económicos suficientes.
El socialismo no es una invención, y como socialistas ya adaptados a la conquista del gobierno, debemos hacernos cargo del fluir continuo de las contradicciones de nuestra patria, y canalizar nuestras acciones diarias hacia la buena política.
Fraternalmente,
Marcela Espinoza Silva
Comité Central V Región
Partido Socialista de Chile
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